¿Sabes qué tipo de extintor se utiliza para un incendio eléctrico o cómo debes actuar ante esta situación? No todos los agentes extintores son adecuados cuando existen equipos o instalaciones conectados a la corriente.
Desde pequeños dispositivos, enchufes y electrodomésticos hasta cuadros eléctricos o maquinaria industrial, cualquier instalación puede sufrir una avería, un cortocircuito o un sobrecalentamiento que termine provocando un incendio.
Por ello, las medidas de protección contra incendios deben tener en cuenta las características de la instalación y disponer de extintores adecuados para los riesgos existentes.
Respuesta rápida: el extintor de CO₂ suele ser la opción más recomendada para pequeños incendios en equipos eléctricos conectados, ya que no conduce la electricidad ni deja residuos. También puede utilizarse polvo químico adecuado, aunque puede dañar los equipos. Nunca debe emplearse agua convencional mientras la instalación permanezca en tensión.
Antes de continuar, también puedes consultar nuestra guía sobre cómo utilizar correctamente un extintor de incendios.
¿Qué se considera un incendio eléctrico?
Se denomina incendio eléctrico al fuego que se origina en un aparato, equipo o instalación eléctrica. Puede comenzar a causa de una chispa, un cortocircuito, una sobrecarga, un contacto defectuoso o el sobrecalentamiento de algún componente.
Estos incendios pueden producirse tanto en viviendas como en oficinas, comercios, centros de formación, instalaciones industriales y cualquier otro espacio que utilice equipos conectados a la red eléctrica.
En oficinas y empresas, además del riesgo para las personas y el edificio, el fuego puede afectar a ordenadores, servidores, cuadros eléctricos, maquinaria y otros dispositivos que contienen información o resultan esenciales para la actividad.
¿Los incendios eléctricos son de clase C?
No, al menos según la clasificación utilizada en España y en Europa. La clase C corresponde a fuegos en los que el combustible es un gas, como el butano, el propano o el gas natural.
Las clases de fuego establecidas son:
- Clase A: materiales sólidos que normalmente forman brasas, como madera, papel o tejidos.
- Clase B: líquidos inflamables o sólidos que pueden licuarse.
- Clase C: gases inflamables.
- Clase D: metales combustibles.
- Clase F: aceites y grasas utilizados en aparatos de cocina.
La electricidad es una fuente de riesgo adicional, pero no determina por sí sola la clase del fuego. Mientras el equipo permanece conectado, es necesario utilizar un agente extintor no conductor y expresamente adecuado para instalaciones eléctricas.
Una vez cortado y comprobado el suministro eléctrico, el incendio se clasifica en función del material que esté ardiendo. Por ejemplo, los plásticos sólidos pueden dar lugar a un fuego de clase A, mientras que determinados líquidos inflamables pertenecen a la clase B.
Causas de un incendio eléctrico
Los incendios eléctricos pueden originarse en prácticamente cualquier instalación. Entre sus causas más frecuentes se encuentran:
- Empalmes y conexiones realizados incorrectamente.
- Sobrecarga de enchufes, regletas o circuitos.
- Sobrecalentamiento de aparatos eléctricos.
- Cableado antiguo, deteriorado o insuficiente.
- Mal aislamiento de los conductores.
- Enchufes, clavijas o componentes dañados.
- Falta de ventilación alrededor de los equipos.
- Ausencia de mantenimiento en cuadros y maquinaria.
La primera medida preventiva consiste en evitar sobrecargas, utilizar material eléctrico homologado y sustituir los componentes que presenten daños o un calentamiento anormal.
La manipulación de cuadros, circuitos y maquinaria debe dejarse en manos de profesionales cualificados. Una intervención incorrecta puede provocar una descarga eléctrica, agravar una avería o iniciar un incendio.
¿Cómo se propaga un fuego de origen eléctrico?
Cuando una chispa o un cortocircuito inicia el fuego, la propagación dependerá de los materiales que formen y rodeen la instalación. Los plásticos, revestimientos, muebles, papeles y otros elementos próximos pueden facilitar que el incendio se extienda.
También influyen factores como la ventilación, la acumulación de calor, el estado de los materiales y la existencia de medidas de sectorización y detección.
Una vez que las llamas alcanzan otros combustibles, el incendio continúa propagándose de acuerdo con las características de esos materiales, aunque su origen haya sido eléctrico.
¿Qué tipo de extintor se utiliza para incendios eléctricos?
Mientras el equipo o la instalación permanezcan en tensión, debe utilizarse un extintor cuyo agente no conduzca la electricidad y que esté indicado expresamente para este riesgo.
Los dos tipos más habituales son el extintor de CO₂ y el extintor de polvo químico.
Extintor de dióxido de carbono o CO₂
El extintor de CO₂ es una de las opciones más recomendadas para pequeños incendios en cuadros eléctricos, ordenadores, servidores y otros equipos conectados.
Sus principales ventajas son:
- No conduce la electricidad.
- No deja residuos sobre los equipos.
- Permite actuar sobre pequeños fuegos de clase B y determinados incendios en instalaciones eléctricas.
- Evita los problemas de limpieza asociados al polvo químico.
Sin embargo, también presenta algunas limitaciones. Su capacidad de enfriamiento es reducida, por lo que puede producirse una reignición si el material continúa caliente. Además, el CO₂ desplaza el oxígeno y puede resultar peligroso en espacios pequeños, cerrados o mal ventilados.
Extintor de polvo químico
Los extintores de polvo químico son eficaces frente a diferentes tipos de fuego y el agente que contienen generalmente no conduce la electricidad.
Su capacidad extintora suele ser elevada, pero el polvo se introduce en el interior de los equipos y puede dificultar su limpieza y recuperación. También puede reducir la visibilidad e irritar las vías respiratorias.
Por esta razón, aunque puede utilizarse ante un incendio eléctrico si el extintor está indicado para ello, normalmente se prefiere el CO₂ cuando se busca proteger equipos electrónicos, servidores o maquinaria sensible.
Extintores de agua nebulizada o pulverizada
No debe utilizarse un extintor de agua convencional sobre una instalación conectada a la corriente. El agua puede conducir la electricidad y provocar una descarga.
Existen extintores de agua nebulizada o con aditivos que han sido ensayados para determinados riesgos eléctricos. Sin embargo, solo deben utilizarse cuando su etiqueta indique expresamente que son aptos, respetando la tensión máxima y la distancia de seguridad establecidas por el fabricante.
Si no aparece esta indicación en el extintor, debe considerarse que no es adecuado para actuar sobre equipos eléctricos en tensión.
Agentes limpios
En determinadas instalaciones también se utilizan agentes limpios que no dejan residuos y están diseñados para proteger equipos sensibles. Su selección e instalación deben ser realizadas por profesionales de protección contra incendios.
Los antiguos halones tienen su uso fuertemente restringido y reservado a aplicaciones críticas muy concretas. Por tanto, no deben presentarse como una opción habitual para viviendas, oficinas o empresas.
¿Cómo funciona un extintor de CO₂?
El extintor contiene dióxido de carbono almacenado a presión y en estado licuado. Al accionarlo, el CO₂ se expande rápidamente y sale al exterior en forma de una nube blanca y muy fría.
El agente actúa principalmente reduciendo la concentración de oxígeno alrededor de la llama y aportando cierto efecto de enfriamiento. Al tratarse de un gas, no deja restos sobre la instalación.
Esto no significa que el equipo pueda volver a utilizarse inmediatamente después del incendio. Antes de conectarlo de nuevo, debe ser revisado por un profesional cualificado para comprobar que no existen daños, puntos calientes o riesgo de reignición.
Precauciones al utilizar un extintor de CO₂
- No debe utilizarse en espacios pequeños y cerrados sin valorar el riesgo que supone el desplazamiento del oxígeno.
- La bocina de descarga alcanza temperaturas muy bajas y puede provocar quemaduras por frío. Debe sujetarse únicamente por la empuñadura o zona aislada indicada.
- Es necesario respetar la distancia de seguridad y las instrucciones de la etiqueta.
- No debe dirigirse el CO₂ hacia personas.
- Puede producirse una reignición si el combustible continúa caliente.
Diferencias entre un extintor de CO₂ y uno de polvo
| Característica | Extintor de CO₂ | Extintor de polvo |
|---|---|---|
| Conductividad eléctrica | No conductor | Generalmente no conductor |
| Residuos | No deja residuos | Deja polvo sobre equipos y superficies |
| Equipos electrónicos | Especialmente apropiado | Puede dificultar su recuperación |
| Capacidad de enfriamiento | Limitada | Limitada |
| Riesgos principales | Asfixia en espacios cerrados y quemaduras por frío | Pérdida de visibilidad, irritación y contaminación de equipos |
Instalación y mantenimiento de los extintores
Los extintores deben situarse en lugares visibles, accesibles y próximos a los puntos con mayor riesgo de incendio, preferentemente cerca de las vías de evacuación. La elección del agente, el número de unidades y su distribución deben adaptarse a las características de cada instalación.
En España, el Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios establece diferentes operaciones de mantenimiento:
- Comprobaciones trimestrales: permiten verificar que el extintor continúa en su ubicación, es visible, está accesible y no presenta daños aparentes.
- Mantenimiento anual: debe realizarse conforme al programa de mantenimiento aplicable por una empresa mantenedora habilitada.
- Prueba cada cinco años: se realiza la correspondiente prueba de nivel C o retimbrado.
- Vida útil: los extintores tienen una vida útil máxima de 20 años desde su fecha de fabricación.
Si un extintor ha sido utilizado, presenta daños, ha perdido carga o no supera las comprobaciones correspondientes, debe ser revisado o sustituido.
¿Cómo actuar ante un incendio eléctrico?
Ante un incendio de origen eléctrico, la prioridad siempre debe ser proteger a las personas y evacuar con seguridad.
- Da la alarma y llama al 112. Informa de la ubicación, el tipo de instalación afectada y la posible presencia de personas en peligro.
- Evacúa a las personas próximas. Sigue el plan de emergencia y no bloquees las vías de salida.
- Corta la corriente únicamente si puede hacerse desde un punto seguro. No te acerques a un cuadro en llamas ni manipules cables, enchufes o equipos afectados.
- Utiliza el extintor solo si el fuego es pequeño e incipiente, dispones de formación, tienes una salida segura a tu espalda y el agente es adecuado para el riesgo eléctrico.
- Mantén la distancia indicada y dirige el agente hacia la base de las llamas. Sigue siempre las instrucciones impresas en el extintor.
- Si el fuego no se controla inmediatamente, abandona el lugar. Cierra las puertas al salir si puede hacerse sin riesgo y espera a los servicios de emergencia.
No utilices agua convencional, espuma ni cualquier otro agente que no esté expresamente indicado para instalaciones eléctricas en tensión.
Aunque el fuego parezca extinguido, no debe volver a conectarse la instalación hasta que haya sido revisada por personal cualificado.
Importante: los extintores portátiles están diseñados para actuar sobre conatos o fuegos en una fase inicial. Nunca debes arriesgar tu seguridad intentando combatir un incendio desarrollado.
Cómo prevenir los incendios eléctricos
La mejor forma de evitar este tipo de incendios es mantener la instalación en buen estado y actuar ante cualquier señal de deterioro.
- No sobrecargar enchufes ni regletas.
- Sustituir cables, clavijas y aparatos deteriorados.
- Mantener libres las rejillas de ventilación.
- No cubrir equipos que generan calor.
- Realizar revisiones periódicas de cuadros e instalaciones.
- Utilizar material eléctrico homologado.
- Disponer de los sistemas de detección y extinción adecuados.
- Formar al personal sobre cómo actuar ante una emergencia.
Formación para actuar ante un incendio
Conocer qué extintor debe utilizarse es importante, pero también lo es aprender a reconocer los riesgos, activar correctamente el plan de emergencia y manejar los equipos sin ponerse en peligro.
En Securtraining ofrecemos cursos de extinción de incendios en Madrid para particulares y empresas. La formación permite conocer los distintos agentes extintores y practicar los procedimientos de actuación ante un conato.
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